Hola de nuevo. Hoy voy a comentar las labores propias del tiempo en el que nos encontramos:
Es imprescindible, a mas no tardar, el proteger las plantas delicadas frente al frío Los cítricos, las plantas exóticas o de interior, las palmáceas, acuáticas, etc. Lo idóneo es meterlas en algún interior. En su defecto, un invernadero, aunque no tenga calefacción, si es de plástico, le quitará algunos grados de mínima, aunque lo mejor de los invernaderos es lo rápido que se caldean. Por eso es fundamental orientar las plantas a naciente, para que los primeros rayos de sol lo calienten y le quitemos horas de frío. Hay veces, que las palmeras, por ejemplo, están en tierra, al igual que los cítricos, no en maceta, con la consiguiente dificultad para trasladarlos. Para ello, tradicionalmente se han utilizado plásticos, cuanto mas gruesos, mejor, y si son térmicos, mayor cobertura., pero hoy en día existen las mantas térmicas, que son capaces de reducir en al menos 4 grados la helada, y además, dejan pasar la luz y el agua, por lo que se podrán regar al llover si necesidad de retirar la manta.
Otra de las labores propias de éste tiempo, es retirar las hojas. Yo siempre pienso que es preferible quitarlas de una o dos veces, que estar todos los días retirándolas. Al fin y al cavo, es otoño, y el jardín se embellece con la hoya en el suelo. Las sopladoras, aunque ruidosas, dan un rendimiento 10 veces superior a la escoba, que de tener que usarse, existen unas palmeras de plástico, de 60 cm. que gracias a su reducido peso, consiguen ser muy rápidas y efectivas. Para la sostenibilidad, recordaros el so de compostadoras, donde fabricarnos nuestro propio mantillo. Hay aceleradores de la descomposición, que extendidos en tongadas, favorecen la velocidad de pudrición de la hoja.
Jardinería para jardineros
martes, 24 de noviembre de 2015
lunes, 23 de noviembre de 2015
Diseño de jardines.
Un curso de jardinería que escribí hace ya tiempo:
3.1 Estructuras
DISEÑO DE JARDINES
1
ANALISIS DEL JARDIN
Un
buen resultado en el diseño de un jardín pasa por un buen estudio de las
condiciones físicas del medio en las que nos encontremos, ya que a pesar de la
artificialidad del jardín en la implantacion de especies vegetales donde no
existen, procedentes de otros lugares, y a pesar también de las modificaciones
que necesariamente producimos mediante el manejo la técnica, el medio físico es
el gran condicionantes a la hora de planificar el jardín, siendo así de gran
importancia el conocimiento de la orientación, luminosidad, topografia, suelo,
agua y clima de la zona de actuación, para mejorarla en la medida de lo posible en función de los
objetivos a cumplir en el diseño del jardín a realizar.
1.1
CLIMA
Factor
decisivo en el diseño de un jardín. El componente principal del jardín va a ser
la vegetación, y esta depende enormemente del clima. Este puede ser ligeramente
retocado mediante la accion del hombre, pero lo mas apropiado será reconocer
primeramente la zona, parques, jardines, cercanías, ríos, montañas, jardines
privados,… De esta primera observación obtendremos valiosas sugerenias en
cuanto a las plantas a utilizar, o sus preferencias en cuanto a exposiciones, o
manteninmientos.El factor pluviometria podemos variarlo pero siempre en
incremento, mientras que otros como temperaturas poco podremos variarlo.
Es muy
recomendable visitar viveros o centros de jardinería próximos para obtener
información de primera mano.Las características que mas importan en un vegetal
son sus exigencias en cuanto a temperatura, luminosidad, agua y vientos.
Es muy
típico el propietario que desea un jardín exótico en su parcela, dado a que
muchas veces deseamos lo que no tenemos, pero nunca conseguiremos que el
desarrollo de un jardin, fuera de su clima, se pueda comparar con el que
verdaderamente deseamos. Batará con poseer algún ejemplar deseado para
satisfacer esta demanda, al que podamos verter todos nuestros cuidados y
atenciones.
1.2
LUMINOSIDAD
El
exito en la creación de un jardín requiere de una buena elección de las plantas
en función de su tolerancia o no a la luminosidad o exposición al sol.
La
luminosidad es un factor en muchos casos determinante para la composición del
jardín. Además, una planta cuyos requerimientos en exposición lo sean en
sombra, es muy probable que también lo sea en humedad ambiental, y en
exigencias de agua y drenaje, y por el contrario, muchas plantas cuyos
requerimientos de exposición sean de sol y luminosidad generalmente coincidirán
con resistencia a la sequedad ambiental y menor reqierimiento de humedad .Es
posible también que plantas no
tolerantes al sol en sus etapas juveniles si lo sean cuando llegan a adultas,
como le ocurre al roble. En todos los casos, el nº de horas que recibe un jardín
será mayor en verano, que el sol estáalto, frente al invierno, con menor nº de
horas de sol. Este es un primer criterio a considerar en la elección de las
especies vegetales al que habrá que añadir el clima, suelo, agua, etc.
Podemos
diferenciar en función de si toleran o no la exposición al Sol, plantas de sol, plantas de umbría, y una
tercera categoría de plantas indiferentes.
Tambien
es de observar en muchas ocasiones como la tolerancia al sol varía en función
de donde nos encontremos, ya que la dureza del sol no es la misma en un clima
que en otro, en la costa o en la
montaña, y en muchas ocasiones plantas que en la costa atlántica se mantienen a
pleno sol, como la hortensia, en climas con veranos secos y muy calurosos
requiere de exposición sombra.
En el
caso de un jardín ya existente sobre el que deseemos realizar nuestro nuevo
diseño, deberemos considerar la orientacion de éste y las posibles sombras que
produzca la vegetación y construcciones
ya existentes. Cuando el jardín sea de nueva creación consideraremos las
sombras que producirán los árboles que se planten así como la rapidez o
lentitud en su crecimiento.
Como
norma general, muros con orientacion norte nos producen zonas en umbría, y
orientaciones sur nos producen zonas soleadas. A éstas ultimas orientaciones
tambien se denominan exposición a mediodía, y serán idóneas para colocar
especies de mayor sensibilidad a los fríos, de manera que las heladas
invernales al poco de amanecer rápidamente caldeenel ambiente, caso de
jazmines, cítricos, u otras especies mediterraneas utilizadas en climas mas
rigurosos.
Así
pues, dado la declinacion o inclinación del Sol en su recorrido frente a la
vertical, es preciso al iniciar el diseño del jardín, la simulación del
recorrido del Sol tanto en verano como en invierno, de manera que quede claro
cuales son las exposiciones de sol, sombra o sol y sombra.
- Exposisición
sol
Consideraremos
exposición sol a aquella en la que aproximadamente desde mediodía y hasta la
tarde, en verano, gozemos de sol.
Suelen
ser orientaciones a mediodía, hacia el sur, y generalmente requeriran de
mayores exigencias en cuanto a las dosis de riego. Plantas exigentes en sol son
los rosales, y su déficit se traduce en falta de floración y apariciones de
enfermedades causadas por hongos. La mejor situación para un rosal trepador es
un muro al sur, ya que este además seguirá irradiando calor aún después de la
desaparición del sol.
Otras
plantas de sol son la inmensa mayoría de las plantas de temporada, como
petunias, margaritas, tagetes, claveles, geranios, etc. o todas las aromáticas:
romero, lavanda, santolina, tomillo, salvia, etc. Las coníferas en su mayoría
también requieren de sol, y situaremos en sombra solo aquellas que debido a su
procedencia de zonas mas frescas, en una ubicación mas calurosa, para su
adaptación requieran de sombra, como ocurre con los tejos, chamaecyparis,
criptomerias, etc.
Por
último, es curioso observar como las plantas con hojas de matices blancos o
amarillentos, esto es, variedades de especies como “albomarginatus”, “aurea”,
“maculata”, “variegatum”, etc. requieran para una mayor acentuación de la
variedad, el disponer de un buen número de horas de sol, o aquellas especies
cuyo tonalidad sea roja en el follaje, como los Prunus pisardii, o los Berberis
thum. atropurpurea, necesiten de sol para óbtener estas tonalidades que tanto
uso les damos en el jardín para la creación de contrastes. Así pues, a la hora
de definir la composición de las especies en sol, muchas veces coincidirán con
la gama de los amarillos, rojos, naranjas y blancos.
- Exposición
sombra
Es
aquella en la cual en verano, durante las horas de mayor insolación, de
mediodía a las 19,00 hrs., la zona no recibe directamente los rayos del sol.
Son áreas donde nunca prolifera el cesped, se desarrollan por el contrario
helechos, musgos y algas, y coinciden con situaciones al norte, requieren de menores dosis de agua y mejores
sistemas de drenaje.
Curiosamente,
quizas encontremos las mas bellas de las plantas idóneas para estas
localizaciones, como son azaleas, rododendros, camelias, hortensias, aucubas,
aralias, boj, hiedras, alegrías, cyclamen, etc. Las praderas de cesped se
podrán sustituir por otras a base de tréboles o Dichondria, u otras tapizantes
como la Verónica repens o la Sagina.
También
hay que considerar el crecimiento de las plantas cercanas, pudiéndose dar el
que una situación soleada tras el paso de los años se convierta en sombría.
Arboles
que soporten la umbría son los arces tipo pseudoplatano, campestris,
mompesulanum, o hayas, alisos, tilos, carpes, castaños de indias, etc.
Insistimos en que las condiciones generales varían en función de la altitud,
clima o cecanía al mar.
Especial
mención a especies que soportan la mas oscura de las exposiciones, como
Alpididtras, Chamaedorea, Pothos, Aucubas, Bromeláceas, etc.
1.3
TIPOS DE SUELO
En los
jardines, muchas veces nos encontramos con sustratos no originales, sino
acopiados durante la construcción, incluso sobre capas de escombros o tierras
de no cabecera, tierras profundas procedentes de excavaciones, que dejan mucho
que desear en cuanto a la riqueza mineralógica, composición química,
granulometría y lo que es mas, falta de bacterias necesarias para el buen
desarrollo y adaptación de nuestras plantas.
Otro
de los condicionantes determinantes en la composición vegetal del jardín. Al
igual que la luminosidad, el suelo puede excluir cierto número de especies a
considerar en el diseño, pero presenta la posibilidad de variarse
sustancialmente en cuanto a las características físicas. De cualquier forma,
existen plantas para todos los suelos, excepto para los extremos.
Las
características físicas aluden a la composición granulométrica de las
partículas que componen el suelo, esto es, la presencia de roca, graba, arena o
arcilla, y a la proporción de materia orgánica, dando lugar a una escala, en la
que los suelos con alta presencia de arena y materia orgánica suelen ser los
preferidos para la mayoría de las especies en la mayor parte de los jardines.
Pueden darse excepciones como el caso de
las plantas acuáticas, las cuales prefieren granulometrías mas finas,
arcillosas o limosas, como por ejemplo, los nenúfares.
Una
tierra arcillosa mejora esponjosidad y a la vez su drenaje mediante la
incorporación de arena de río lavada y estiércol o mantillo.
Una
tierra arenosa es aquella con alta concentración de partículas grandes. Tendrá
buen drenaje y alto grado de porosidad, aspecto importantísimo para la
oxigenación de las raíces. Un exceso de arena en una tierra se corrige mediante
la enmienda de estiércol o mantillo, y mejor con turba rubia.
Así
pues, la incorporación al terreno de materia orgánica y arenas mejorará la
textura del terreno, y por tanto sus propiedades, a la vez que añadimos
bacterias necesarias para activar las cualidades potenciales del suelo.
Un
análisis doméstico para la determinación del tipo de suelo en el que nos
encontramos es la mezcla de agua y tierra del lugar en un frasco de cristal
que, tras agitarlo vigorosamente y dejarlo reposar, se observarán distintos
perfiles u horizontes que nos darán a conocer las distintas composiciones del
terreno, arena, graba, materia orgánica, etc. y su proporción.
Las
características químicas del terreno derivan del grado de acidez o basicidad,
valores que se miden mediante la escala de pH, dando lugar a tres categorías:
-suelos
ácidos: aquellos cuyo pH es menor de 7
-suelos
básicos ó calizos: aquellos cuyo pH es mayor de 7
-suelos
neutros: aquellos cuyo pH es igual a 7
El pH
idóneo para la vida varia entre 5,5 y 6,5, pudiéndose ésta desarrollar en un
umbral de entre 4,5 y 7,5.
Los
suelos con alto contenido en cal, con rocas calizas, margas, yesos, etc. son
básicos, y se pueden acidificar con el aporte de materia orgánica,
preferentemente turbas.
Los
suelos ácidos pueden ser neutralizados con incorporaciones de caliza, en casos
en los que el exceso imposibilite el desarrollo del jardín, ya que la mejor
elección siempre será mejorar las condiciones físicas del terreno pero
adaptarse al las condiciones químicas, dada su complejidad. No quita que, en un
suelo calcáreo, nos decidamos a realizar un vaciado de una zona particular para
rellenarla con turba y poder colocar un conjunto de plantas acidófilas o
amantes de los sustratos ácidos.
.1.4
DRENAJE
Las
raíces de las plantas requieren de la absorción de oxigeno, por lo que terrenos
compactados, arcillosos, o sin drenajes adecuados, no son los adecuados para
los jardines. Por el contrario, cuando existen encharcamientos, los capilares
del suelo, repletos de agua, no permiten la oxigenación de las raices, e impide
la circulación de minerales en disolución de este agua.
Un
buen suelo pues, es aquel que “respira”, permite la ascensión y descenso de
fluidos mediante la porosidad, la existencia de capilares. A su vez, no se
encharca aún en los días mas lluviosos.
El
drenaje se realiza mediante zanjas que canalizan los excesos de agua, éstas
previamente se han rellenado de grabas y conducen las aguas sobrantes a
saneamiento o un desagüe natural. Estas zanja se organizan en principales y
secundarias, configurando generalmente lo que llama una “espina de pez”.
También en ocasiones se recubre los terrenos impermeables con una lámina de
graba, sobre la que se extiende un geotextil que, permitiendo la circulación
del agua, no permite el paso de tierras, para finalmente introducir tierra
vegetal cribada, sobre la que se instalarán los diferentes arbustos y praderas
del jardín.
Cuando
la superficie es grande, las ondulaciones y vaguadas naturales son las que nos
deben guiar en la base del diseño: es absurdo intentar modificar las salidas
naturales del agua, y es en las vaguadas donde nos parecerá mas oportuna la
existencias de charcas, lagos ó estanques.
1.5 EL
AGUA. NECESIDADES
Si
tanto luminosidad como suelo, nos parecen condicionantes en el diseño y
elección de especies, mas aún nos debería parecer el agua, pero al ser en
muchos casos un recurso de fácil obtención, al menos si lo comparamos con el
suelo o el clima, nos encontramos jardines que basan su originalidad en la
existencias de plantas exóticas que nos recuerdan paisajes ajenos al cercano, o
la existencia de praderas no se ponen en duda por los diseñadores de jardines,
y aun habiendo escasez, no se plantean otras alternativas mas de acorde con el
medio que nos rodea.
La
utilización de plantas autóctonas o del lugar sin duda nos evitará muchos
problemas de adaptación y arraigue, y los costes en plantas y mantenimiento se
verán claramente beneficiados. Cada día, el valor de el agua es mas reconocido
y cada vez escasea mas, por lo que los requerimientos hídricos del jardín que
se diseñe deben de considerarse con
especial atención. Pensar en el diseño es pensar en el mantenimiento. El éxito
de un jardín se basa en el mantenimiento de la idea original diseñada, de
manera que las mejoras que el tiempo y
trabajo inciden en la vida del jardín, lleven al proyecto originalmente
pensado.
Climas
con altas precipitaciones nos obligan a la realización de drenajes, mientras
que en climas con escasez de precipitaciones nos obligan a la previsión de
sistemas de riego.
Los
sistemas de ahorro de agua, como el riego por goteo, nos permitirán a la vez,
añadir abonos líquidos o solubles en la red de riego mediante pequeños
dosificadores, mejorando sustancialmente el aprovechamiento de los abonos, e
incluso en de otros productos fitosanitarios como los fungicidas (productos
antihongos), o los correctores de carencias (quelatos de hierro,
microelementos, etc). Es muy interesante resaltar aquí las posibilidades que
nos proporcionas los antiguos sistemas de recuperación del agua de lluvia, como
los aljibes, tan árabes, o las tinajas, tan castellanas,... Se reconducen las
aguas procedentes de las cubiertas de las construcciones a depósitos
generalmente enterrados, que procuran una reserva de agua limpia y fresca, para
riego o incluso para consumo humano, dada la calidad aportada por su
procedencia.
Suelen ir juntos escasez de precipitaciones y
falta de recursos hídricos, por lo que se debe enfocar el diseño con plantas
poco exigentes en agua y sistemas de ahorro en el consumo, como el riego por
goteo. Aún así, otros riegos tipo aspersión, o incluso microaspersión,
exudación, o inundación y, siempre que sean programados, podrá darse en una
dosis exacta a los requerimientos de nuestro jardín, evitando los derroches, e
incluso el pare del programa de riego tras lluvias mediante la colocación de un
sensor de pluviometría.
El problema de la escasez de agua lleva
consigo en muchos casos un incremento de la concentración de sales minerales,
como carbonatos, sulfatos y sulfitos, etc. que constituyen lo que se denominan
aguas salobres o aguas duras. Estas son francamente importantes de valorar en
cuanto a la elección de especies, ya que muchas plantas no toleran estas altas
concentraciones.
Los
análisis de aguas realizados en laboratorios nos advierten de éstas altas
concentraciones expresándolo en la conductividad, considerándose un problema a
partir de 0,7 y hasta 3,0 Ecw, y problema grave a partir de los 3,0 Ecw.
De
encontrarnos con aguas salobres, la primera recomendación será la de no mojar
las hojas de las plantas, además de regar abundantemente para lavar el suelo,
evitando largos períodos de sequía, que haría ascender las sales hacia la
superficie. Se recomienda realizar
labores profundas de desfonde junto con la creación de drenajes, aportaciones
de estiércol, mantillo o turbas, y como
no, utilizar plantas con especial tolerancia a la salitre, como el taray (Tamarix
sp.), ailanto (Ailanthus altissima), grama (Cynodon dactilon),
árbol del Paraiso (Eleagnus angustifolia), Evonymus sp, acacia de
tres púas (Gleditchia triacanthus), enebro (Juniperus sp.),
adelfa (Nerium oleander), pino carrasco (Pinus halepensis),
palmera datilyfera (Phoenix datiliphera), yuca (Yuca sp.),salado
(Atriplex halimus), higueras, olivos, cactus, etc.
.2
DISEÑO DEL JARDIN
Es difícil establecer lo que es un jardín bien diseñado, pero es seguro
que el primer objetivo a de ser la funcionalidad, saber que es lo que se quiere
en función de para qué se quiere. Posteriormente la continuidad y estabilidad
nos impiden cansarnos rápidamente del diseño. Lo sencillo como básico, la
armonía como condición.
La
tierra ha sido siempre un bien deseado pero, en las ciudades suelen ser
pequeñas y caras. Así, el diseño del jardín pretende aprovechar al máximo las condiciones
creando un espacio funcional, proporcionado y equilibrado.
Surge
la posibilidad de la habitación exterior, cuyos límites los conforman el cielo,
las plantas y el césped.
No hay
dos jardines iguales. Pensar la posibilidad de que esto configure el diseño
exacto de nuestro jardín, es mera ilusión. Si se consigue una metódica
organización del proceso de diseño, junto con grandes ideas, conjuntos,
composiciones, sugerencias,…
Surgen
muchos tipos de diseño según que función desempeñen. Los hay para uso
familiar, residencias de ancianos, en
fábricas, parques públicos, piscinas, calles y avenidas, etc.,. Las funciones
que ha de satisfacer un familiar serán muy distintas a las que cumplan una
función única de ornato: en los primeros priman los niños, con sus juegos, las
pequeñas praderas, el bajo mantenimiento, lo funcional. Son jardines destinados
al uso, como habitación exterior, de uso visual en invierno, con áreas de
juegos para los niños, etc. Frente a ello, los jardines en fábricas, donde lo
que prima es lo decorativo, lo comercial.
La
ubicación nos condiciona también el diseño. El jardín rural, la integración en
la naturaleza, el entorno, lo natural…. Puede contribuir a mejorar el aspecto
del paisaje, del campo alrededor. Es como incluir un trozo de naturaleza en
casa, con sus ríos, plantas, piedras, etc.
El
estilo de jardín por el que se opte, ha de satisfacer el carácter, la forma de
ver la vida.
El jardín en la ciudad responde al deseo de poseer un espacio con aire
libre dentro de la vivienda. Por ello surgen manifestaciones en terrazas,
balcones, áticos, guardillas o azoteas. Es curioso como cada vez los
arquitectos incluyen en sus proyectos patios interiores, huecos al exterior. El
jardín se disfruta sin salir a el. Sus limitaciones coinciden con la falta de
luminosidad, umbrías demasiado prolongadas debido a la proximidad de edificios,
la falta de aireación, los cúmulos de calor en verano…
Son
diseños donde no ha de imperar imitar a la naturaleza, sino considerar las
plantas como volúmenes, generando contrastes con diferentes materiales,
texturas y colores. Agradecen estructuras como pérgolas, cerámicas, maderas o
piedras.
El
jardín en el campo, por el contrario, las dimensiones del exterior incitan a
crear un lugar de recogimiento, cómodo, seguro, cercano a la casa, y
diferenciado en el mantenimiento con el exterior. A veces se utilizan estos
exteriores para agrandar el tamaño, otros paisajes no pueden ser eludidos dada
su importancia. A veces el la vegetación, otras la oreografía, otras los cursos
de agua. Aquí, cualquier exotismo aparecerá fuera de lugar.
Hoy en día, lo que mas surge, es
el jardín en las afueras, en la urbanización en la periferia de los pueblos y
de las ciudades. Esto corresponde a un alza del poder adquisitivo en occidente
y al deseo generalizado de encontrar un lugar para divertimento de los niños,
relax de los padres y huida de los pisos, bien sea como primera o como segunda
vivienda. Este modelo exige tener muy en cuenta a la familia, debe facilitar el
uso mas activo, incluso con juegos, invernaderos o huerto. Las plantaciones
buscarán conseguir intimidad frente a
los vecinos, tanto visual, como sonora (estanques o fuentes), a la vez que se
requerirá de amplia sombra en verano, y entrada de luz y sol en el invierno,
características propias de los árboles de hoja caduca. Las áreas infantiles
poco a poco deberán variar hasta integrarse en la idea general del jardín.
Una vez analizados los
condicionantes físicos que nos exigirán realizar las modificaciones oportunas o
para la elección de las especies, los pasos a seguir en el diseño de un jardín
son:
-Funcionalidad: definir los requerimientos y
usos que se van a dar en las zonas verde, esto es, si es un jardín de uso
exclusivamente visual, si existen niños, si se requiere de comunicación entre
la casa y otras zonas como piscinas, zonas comunes, cobertizos, si se usará en
una estación determinada, etc.
-Estilo: determinar el estilo a
utilizar en función de las exigencias de la propiedad, de la ubicación, de los
estilos adyacentes, de la personalidad de quien lo vaya a usar, concretando si
se realiza un jardín rústico, clásico, árabe, inglés, japonés, etc.
-Diseño: se deberá realizar unas
mediciones de las superficies objeto de diseño. Estas se plasmarán en un
croquis, mediante el cual se podrá realizar un plano mas o menos detallado en
función de la importancia del jardín. No se debe olvidar reflejar la orientación, la proximidad de
edificios , construcciones o vegetación
que provoquen alteraciones en la luminosidad o exposición. Así mismo, se debe
considerar los diferentes niveles o topografía, y en caso de existir
variaciones importantes es interesante reflejar las vaguadas y los altos
mediante la representación de curvas de nivel. Estas pueden fácilmente
obtenerse de manera aproximada mediante un tablón y un listón de un metro de longitud, de manera que
con un nivel colocaremos el tablón horizontal, marcando con el listón puesto
perpendicular donde existe un metro de desnivel. De esta manera se podrá
representar una idea aproximada de la pendiente, y definir en los casos que sea
necesaria su corrección. Es un caso típico en jardinería el comienzo de
desnivel bruscos en praderas que a la hora de segar provocan “rapados”
excesivos o incluso daños en la cuchilla de la segadora.
La
escala a representar en el plano debe ser lo suficientemente amplia como para
poder reflejar todos los detalles, a ser posible 1/50, que representa cada 50
centímetros de la realidad en un centímetro del papel, o 1/100, que representa
100 cm de la realidad en un centímetro de papel. La obtención de medidas en
superficies irregulares cuyos ángulos no sea rectos (90º), podrán resolverse
mediante la triangulación, esto es, la obtención de un punto en base a otras
dos mediciones. Posteriormente, en el plano se trazarán mediante compás,
quedando definido el punto donde se crucen estos dos arco. También se deberá ir
tomando anotaciones de todo aquello que nos llame la atención, las sugerencias
que a primera vista sugiera la parcela,
o las colindantes, el trazado de caminos, escaleras, la situación de los
elementos que mas destaquen, los puntos focales, las vistas …
Una vez
tengamos los datos obtenidos en un croquis se pasará al dibujo del plano.
Mediante un escalímetro podremos trasladar las medidas realizadas al papel,
pero en caso de elegir la escala 1/100 bastará con una regla. Lo primero será
comprobar que las dimensiones mas largas nos caben en el papel elegido, folio
cuartilla, doble folio, etc.
De no
entrar, deberemos elegir una escala mas pequeña, 1/200, 1/300, etc.
Un buen
dibujo permite pensar con mayor
seguridad en la distribución de los espacios.
-Distribución
de espacios
Aquí es
cuando se deberá contestar el siguiente cuestionario:
¿Dónde
irá la piscina?
¿Dónde
la zona estancial?
¿Dónde
se ubicará el huerto?
¿Se
requiere de tendedero?
¿Hay
niños? ¿Se debe incluir una zona de juegos?
¿Es
imprescindible una barbacoa?
¿Hay
que considerar garaje o zona de estacionamiento de vehículos?
Las
correspondientes contestaciones obligan
a encajar en nuestro plano los diferentes elementos que funcionalmente exige el jardín. Se podrán barajar diferentes
opciones y valorar cual tiene mas ventajas y menos inconvenientes, pero una vez
encajadas se deberán crear zonas de transición
o de armonía entre los distintos elementos, bien sea con plantas o con
los diferentes materiales que siempre tendremos posibilidad de encajar en
nuestro diseño.
3 ELEMENTOS DEL JARDÍN
Todo jardín, tras analizar
la función que va a realizar, requiere de una concreción realizada en el
espacio, con especial consideración de la escala. No dimensionar elementos que
produzcan sensación de desproporción, como especies vegetales de rápido
crecimiento en pequeños jardines, a la larga definen un jardín bien o mal
diseñado. Pero es una vez realizada la distribución de espacios, cuando se
recurrirá a los elementos del jardín como medio de obtener primero los
requisitos funcionales que se decidieron, y además el resultado artístico que
siempre deberá prevalecer.
3.1 Estructuras
Los bordillos y borduras, delimitan y realzan o
destacan las zonas terrizas de las de césped, los caminos de los macizos, ...
Además, se conseguirá que la tierra no se salga de los macizos, o que al segar
el césped no queden flecos al estar claramente delimitado el contorno de la
pradera. Pueden realizarse con materiales naturales, como los bordos de madera,
troncos, traviesas de ferrocarril, etc. o artificiales, como el hormigón,
ladrillos, lajas de piedra colocadas verticalmente, piedras, arcos de hierro,
incluso tejas antiguas. También se incluyen aquí los setos naturales,
realizados con especies de crecimiento lento, como el boj (Buxus
sufruticosa), el mirto (Mirtus comunis o Mirtus tarantina), o
los evonimos enanos (Euvonymus puchellus).
Las escaleras son meros tránsitos en altura dentro
del jardín, pero a veces consiguen el mayor protagonismo en el diseño,
convirtiéndose el principal foco de un
pequeño jardín. La elección de la forma y material con que se realicen
repercutirá en gran medida en el resultado final. La proporción con el jardín
será vital, no debiéndose nunca exceder en tamaño a la escala en la que se
desarrolle el jardín. Al igual que en paseos, se distingue entre escaleras para
paso de una sola persona (80-100 cm.), para el paso de dos personas a la vez
(150-200 cm.) o mayores. Las escaleras constan de pisa y tabica. La tabica
realiza la diferenciación de alturas, mientras que la pisa es el espacio entre
tabicas. La altura entre escalones suele ser de 22 cm., lo que deberá tenerse
en cuenta, ya que en jardinería todo es posible, pero unas cosas son mas
cómodas que otras, y tabicas demasiado altas suelen ser muy incómodas, al igual
que las pisas deberán recorrerse de una, dos, o tres zancadas, nunca de zancada
y media, por ejemplo. Debe pensarse en la seguridad: peldaños escurridizos,
laterales desprotegidos, etc. Los materiales que aceptan son todos: hierro,
hormigón, ladrillo, piedras y lajas, traviesas, troncos, ... Permiten hacer
giros, rectas, transiciones, realzar terrazas, ...
Los senderos y pavimentos, comunican dos espacios
distantes uno del otro. Esto pude realizarse de manera que comunique rapidez, o
por el contrario que incite al paseo relajado, a la curiosidad del dónde
conduce o lo que se esconde un sendero. De igual forma que los bordillos y escaleras,
la elección de material permitirá dotar al jardín de coherencia o por el
contrario de desorden. El cambio de material cambia el carácter del lugar. Las
zonas de juegos requieren de tratamientos blandos, con zahorras compactadas,
arenas o terrizas, siendo muy recomendable el jabre, resultado de
triturar el granito. No se pega a los pies, compacta estupendamente y absorbe
rápidamente el agua. Otro material muy extendido es la arena de albero, cuyo
color anaranjado contrasta agradablemente con el verde de las plantas, o las
arenas volcánicas, como el picón canario. Calizas, guijarros y hasta
ladrillo triturado se pueden utilizar. Cuanto menos compacte, mas dificultoso
será el andar. Se podrá evitar el crecimiento de mala hierba mediante la
colocación de un geotextil bajo la superficie, que permitirá el paso de agua
pero no el de la luz ni de las plantas, o bien controlar el crecimiento de
éstas mediante la utilización de herbicidas.
Respecto a los pavimentos, su elección supondrá una
influencia decisiva. Adoquines, pizarras, grabillas, terrazos, ladrillos, etc.
Se podrán recibir con mortero de cemento, o bien, sujetarse mediante arenas,
cuyas llagas se podrán poblar con pequeñas tapizantes como Dichondria sp.,
trébol, Verónica repens, Gypsophilla sp., Sagina sp., Erigeron sp.,etc.
O sencillamente césped.
Las pérgolas, tan importante a veces para conseguir
sombras o evitar sentirse observado, pueden convertirse en un gran objeto de
diseño en el jardín, siempre y cuando estas estructuras se diseñen de manera
proporcionada y con los materiales acertados en cada caso. Un camino nunca será
el mismo cuando quede enmarcado por una pérgola. Las percepciones sensoriales
al atravesar un túnel de vegetación como temperatura, humedad, olor, sonidos,
... mucho se diferenciarán de las sensaciones provocadas por el mismo recorrido
pero sin pérgola. La idea mediterránea del emparrado, inicialmente con la
parra, cuyo premio era la uva, hoy en día es complementada con las
variedades que proceden de tierras
lejanas, tan importantes como las glicineas (Wisteria sinensis), parras
vírgenes (Partenocyssus sp.), o europeas como madreselvas (Lonicera sp.), jazmín (Jasminum sp.) , etc.
En este capítulo, cabe hacer mención a los túneles y arcos
conformados por vegetación. La transición que provoca el atravesar un arco de
rosas, o glicineas en flor, o jazmín real, debe utilizarse, considerándose la
caducidad o no de vegetación, el crecimiento , colorido, olor y textura. Pueden
ser realizados con madera tratada en autoclave, que consigue mayor longevidad,
hierros e incluso hormigones en forma de viguetas y columnas. Recuérdese que
las especies caducas en invierno mostrarán la estructura de manera nítida. Y no
se debe menospreciar el peso del conjunto, añadido el efecto del aire, en el
cálculo de la estructura. En arcos, pérgolas y túneles, el efecto de unas
buenas podas, su mantenimiento, será fundamental en el aspecto final de la
composición. Un buen diseño, sin un adecuado mantenimiento, vemos como aquí, al
igual que en numerosas ocasiones, como supondrá el fracaso del objetivo del
jardín.
Las vallas y cercados, necesarios en fincas y
parcelas grandes, son inevitables en pequeñas superficies colindantes, como
chalets, y generalmente obligan resolver los problemas de intimidad y resguardo.
Son límites de la propiedad, y deben garantizar la
dificultar en el acceso de intrusos. Así pues, se requerirá ocultar vistas con
el vecino, a la vez que en muchas ocasiones se procurará no ocultar bellas
vistas. También será importante contrastar el uso dado a un espacio, con los
requerimientos de intimidad. Esto es, el huerto debe recibir el mayor número de
horas de sol, y poco importa si es visto por los vecinos colindantes, a
diferencia de la zona de estar, cuyos requerimientos se basarán en sombra
estival y poca visibilidad con los vecinos colindantes. Sin embargo, en casas
de campo, un auténtico cercado de piedra natural puede hacer recaer todo el
peso del diseño. Una valla además de desempeñar un papel funcional determinado,
puede adquirir un importante peso en el conjunto. Las texturas, colores, formas
o materiales que configuren una valla darán identidad y personalidad al jardín
tanto como su vegetación u otro elemento del jardín. Deberá darse importancia
a valorar la valla o cercado del recinto a ajardinar,
de manera que quede claro si debe resaltarse, ocultarse, mejorarse, etc.
De igual forma, los muros, dada su composición,
resultan mas contundentes y sólidos en la división de espacios, pudiendo variar
esta apreciación en función de la altura, rugosidad, existencia de zócalos,
albardillas o contrafuertes. El color puede apoyar al disimulo de un muro o
bien su realce, utilizando colores como el granate, añil o verde.
Una práctica en paisajismo inglés, para la separación de
espacios es el ha-ha, que consiste en la creación de un foso con un lateral en
ligera pendiente y otro realizado con un muro de contención, de manera que para
los animales suponga una barrera pero visualmente no se aprecie esta barrera.
Los enrejados y celosías, esas pequeñas estructuras
soporte de crecimiento de plantas trepadoras, cuyo carácter queda definido el
día de su colocación, en contra de los de la planta, que deberá arraigar,
crecer y desarrollarse en el volumen inicialmente diseñado,, pudiendo vestir o
crear intimidad inmediata, a pesar de su trasparencia. Se realizan en madera
tratada, plástico o hierro, y además de soporte de trepadoras pueden provocar
una sensación de aumento del espacio, especialmente mediante en uso del
trampantojo, que crea la ilusión de un falso fondo en una pared ó enrejado.
Las barandillas y balaustradas se utilizan como
delimitadoras del espacio, advirtiendo un desnivel. A diferencia del muro, la
balaustrada trasmite cierta claridad, ligereza, y en el caso de la barandilla, mayor visibilidad y menor peso en
la composición. Pueden crear unidad en cuanto a los balcones, terrazas, porches
u otros espacios junto al jardín.
Así mismo, la puertas significan entradas o salidas,
pudiendo animar a la aproximación o a la disuasión, en función de la
contundencia del diseño. Por ello, debe considerarse el espacio al que se
accede.
3.2 Edificaciones
Pueden constituir el elemento principal de un jardín, por lo
que la elección del diseño, los materiales, ubicación, color, etc. puede
resultar decisivo. Constituirá, siempre que no se oculte, un foco de atención permanente, debiéndose
cuidar la escala y la calidad.
Los invernaderos, tan útiles en la producción y
conservación de especies vegetales, en el jardín doméstico, adquieren un
servicio mas decorativo que funcional. La mayoría de las veces no presentan
sistemas de calentamiento artificiales, por lo que no podrán soportar en la
mayoría de los casos , especies exóticas cuyos requerimientos en temperatura no
podrán obtenerse, y por el contrario, se utilizan para resguardar individuos
sensibles al frío. El invernadero proporciona aumento en la humedad a la vez
que un rápido calentamiento en cuanto recibe los primeros rayos del sol,
haciendo de las heladas invernales unas reducción del número de horas con bajas
temperaturas, a la vez que protege del aire, amortigua en algún grado las
temperaturas mínimas de la noche. Sin duda, lo difícil es enfriar los
invernaderos. Calentarlos en cuestión de calefacción, pero enfriarlos es muy
costoso hacerlo mediante sistemas de aire acondicionado. Generalmente, el
invernadero en verano se vacía, pero en casos en los que esto no se pueda o
desee hacer, un método bastante efectivo a la vez que rápido y barato, es el
encalado o blanqueo mediante impregnación de pintura blanca mezclada con algún
adherente y algo de añil. Este blanqueo consigue bajar la temperatura,
proporcionar sombra, refleja el sol y con las primeras lluvias otoñales
desaparece, volviendo a su condición de
resguardo y cobijo.
Los materiales utilizados son los metales para la
estructura, generalmente galvanizados o lacados, para evitar oxidaciones, o
bien aluminios, mas ligeros, pero solo válidos para pequeños diseños. En
cubiertas, los plásticos, ya que el cristal ha quedado reducido su uso a ocasiones muy especiales dado su precio.
Su adquisición merece la pena ser estudiada, ya que el
solicitar dimensiones o diseños
especiales, encarecerá de manera importante, resultando con mejor relación
calidad-precio aquellos estándar, que las casa comerciales ponen a disposición
del mercado.
En estructuras, se encuentran los cenadores o pabellones,
recuerdos de los jardines románticos como el de el famoso pintor Rusiñol, a
veces constituidos exclusivamente por coníferas, otras con una gran complejidad
de estilos y materiales: hierro, madera, ladrillo, teja, brezo, paja, cañizo,
etc.
Constituyen refugio del sol, agua y aire, y son utilizados
como zonas donde comer, o sencillamente
relajarse, muy utilizados en el jardín japonés como templetes donde tomar te y meditar.
Por último, otras estructuras que cada vez tienen mayor
aceptación en los jardines familiares, son las pajareras. Estructuras
sobrealzadas para la ocupación por pájaros del lugar, haciendo de la
contemplación de éstos una afición mas para el relajo y disfrute de toda la
familia. También se pueden utilizar bebederos que acabarán siendo usados para
el aseo de los pájaros.
3.3 Agua
Si existe un elemento mas agradecido en un jardín, este es
el agua. Su sonido refresca los días calurosos del verano. Solamente su
contemplación relaja todos los sentidos, y la creación de un ecosistema puede
convertirse en uno de los mejores entretenimientos en el jardín. Los árabes,
excelentes manipuladores del agua, ya incluían este preciado bien en sus
jardines, realizando juegos de agua, fuentes, surtidores, y un sinfín de
composiciones a base de agua. La cultura oriental no entiende un jardín sin agua, símbolo de la pureza, del
equilibrio, del bienestar. El jardín renacentista utilizaba los grandes
estanques, aptos para la navegación, o el jardín romántico, con sus chinescos,
obeliscos, islas, etc.
Hoy en día existen multitud de casas comerciales que
suministran distintos modelos en fuentes, realizadas en piedra
artificial o hierro, cuyo funcionamiento se reduce a la instalación de una
bombita sumergida que, accionada eléctricamente, conduce el agua en un circuito
cerrado, donde no se consume mas agua que la evaporada. También son factibles
de ser construidas mediante obra de fábrica, que posteriormente se habrá que
impermeabilizar, bien mediante telas asfálticas que deberán ser disimuladas o bien mediante gresites o
pinturas de clorocaucho impermeabilizantes, como son las de piscinas. Las
posibilidades de éstas son muchas, ya que el vaso o también llamado cera, puede
albergar bien una estatua o bien unas vasos que conformen unos rebosaderos por
donde cae el agua formando bonitas cortinas, aunque lo mas llamativo suelen ser
las fuentes configuradas a partir de boquillas en las que el agua a presión
conforma chorros de muy diversas formas, como el de agua nieve, de lanza, de
abanico, etc. O incluso la combinación entre ellos. Suelen suministrarlos las
casas comerciales indicando consumos y presiones necesarias, o requerir de un
estudio cuando sen complicadas para el cálculo de la bomba idónea. El
mantenimiento puede reducirse utilizando productos químicos de tratamiento de
aguas.
Los estanques, canales y lagos, encajan en todo tipo
de jardines, y si cabe, permiten recrear rincones de la naturaleza, dando alas
a la imaginación con sus grandes posibilidades. Tamaños, formas, materiales,
composiciones,... pueden combinarse entre ellos hasta obtener el diseño mas
apropiado. Pueden realizarse en forma rectangular, cuadrada, ovoide, de riñón o irregular. Es posible la creación
de ríos, cascadas, grutas de donde mana el agua, lagos, etc. Siempre interesa
la creación de distintos niveles, donde dispondremos de las diferentes tipos de
plantas acuáticas, y sobre todo, una playita a base de arenas y guijarros,
donde se criarán los alevines, tendrán facilidad de entrada y salida las
tortugas, tritones, etc. Puentes, islas, cenadores, etc. se reservan para
dimensiones importantes.
El estanque naturalizado siempre se realizará hundido en el
terreno. Después del vaciado de tierras en la forma deseada, el extendido de
una cama de arena de río, se dispone de un geotextil que evite el crecimiento
de mala hierba, se recubre con un plástico de polietileno para estanques, que
tras el llenado de agua para adquirir la forma deseada, se recortan los bordes,
cuidando de que quede suficiente solapa para posteriormente cubrirla bien con
piedras, maderas, ladrillos o simplemente tierra. En el caso de las cascadas es
muy interesante el prolongar tras los muros la lámina de plástico de estanques,
ya que las fugas de agua suelen aparecer en este punto. Es importante que la
lámina de agua quede al nivel de la superficie, ya que así el resultado quedará
mas natural. Agradecen su uso las piedras de musgo, rodeno, filita, etc., en
tacos o lajas, recibidas con cemento hidrófugo ó sin él. Cascadas realizadas
con mampostería de pizarra, o roca caliza de coquera, en desniveles del
terreno, con tinajas, manantiales, fuentes, etc.
Para el desarrollo de la vida animal y vegetal, se requiere
de distintas condiciones:
-Oxigenación. Se consigue mediante la incorporación de una
cascada, o surtidor, cuyo uso al menos durante doce horas diarias deberá ser
suficiente. Como sustituto existen sistemas de oxigenación a base de pequeñas
bombas.
-Calidad de agua. Se refiere a la proporción entre sulfatos,
sulfitos, y distintas sales. Estos componentes se consiguen equilibrar mediante
el uso de depuradoras biológicas, compuestas de un filtro físico a base de
esponjas y el desarrollo de bacterias en estructuras que incluyen estas
depuradores. Suelen consistir en un bidón, donde el agua trascurre lentamente
durante las veinticuatro horas, accionada por una bomba de bajo consumo.
-Trasparencia del agua. Realmente no es necesaria para el
desarrollo de la vida, pero nos resulta mas agradable a la vista un agua
transparente, que un agua verdosa, resultado de la proliferación de microalgas.
Estas son evidentes al soportar un vaso de cristal lleno de agua del estanque.
Proliferan al llegar los primeros días calurosos, y son mas evidentes en
estanques soleados que en los umbríos. La manera mas sencilla de erradicar
éstas, es mediante el uso de lámparas de ultravioletas, que insertadas antes
del filtro biológico, el agua atraviesa un haz de luz UVA, que quema estas
microalgas en suspensión. Las algas macroscópicas y ovas pueden ser retiradas a
mano, con un palo o red, aunque existen en el mercado productos químicos que
las disgregan.
Para evitar los constantes llenados que implica la
evaporación, se instalan boyas que accionan una válvula, de igual manera que
las cisternas de los baños, a las que se sustituyen las boyas por otro tipo de
elementos, como patos o adornos flotantes.
Las plantas deben conducir, a un equilibrio entre deshechos
y reciclaje, y habrán de irse seleccionando y controlado, de manera por ejemplo
de que unos juncos no se apoderen de la
totalidad de la superficie. El agua no debe ser sustituida, y de hacerse se
necesita hacer de manera gradual. Lavar un estanque es volver a empezar.
Los animales complementan el equilibrio o biotopo. Especies
como los peces, las tortugas, ranas, libélulas,
etc. son habituales en los estanques y en muchos casos de manera
espontánea. Para su adquisición, lo mas aconsejable es dejarse asesorar por
especialistas del lugar.
No debemos olvidar el agua como sistema de riego, del cual
posteriormente nos referiremos, pero si resaltar que mientras antiguamente el
manejo del agua era fundamentalmente enfocado al riego, hoy en día, los
modernos sistemas de riego automatizados, no nos obligan a dotar los jardines
de acequias, estanques, etc., pero lo que si resulta de gran efecto son los
modernos nebulizadores, que delante de haces de luces, produce unos efectos
visuales y moderantes térmicos de muy interesante consideración, además de su
importancia en cuanto al aumento de la humedad en climas calurosos.
Saludo
Hola a todos:
Este va a ser mi blog. No se si os entusiasmará, pero mi objetivo es compartir con quien quiera mi saber sobre la jardinería, fruto de treinta años dedicado a esto, y aún con ganas de aprender cosas nuevas. Porque mi objetivo también es compartir inquietudes y resoluciones, espacios donde aprender mas sobre lo que hasta ahora ha sido mi profesión y a la vez mi pasatiempo.
Este va a ser mi blog. No se si os entusiasmará, pero mi objetivo es compartir con quien quiera mi saber sobre la jardinería, fruto de treinta años dedicado a esto, y aún con ganas de aprender cosas nuevas. Porque mi objetivo también es compartir inquietudes y resoluciones, espacios donde aprender mas sobre lo que hasta ahora ha sido mi profesión y a la vez mi pasatiempo.
Mi primera recomendación es un apps para diseño de jardines con una resolución bien bonita:
HOME OUTSIDE® PALETTE
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