martes, 24 de noviembre de 2015

Hola de nuevo. Hoy voy a comentar las labores propias del tiempo en el que nos encontramos:
Es imprescindible, a mas no tardar, el proteger las plantas delicadas frente al frío Los cítricos, las plantas exóticas o de interior, las palmáceas, acuáticas, etc. Lo idóneo es meterlas en algún interior. En su defecto, un invernadero, aunque no tenga calefacción, si es de plástico, le quitará algunos grados de mínima, aunque lo mejor de los invernaderos es lo rápido que se caldean. Por eso es fundamental orientar las plantas a naciente, para que los primeros rayos de sol lo calienten y le quitemos horas de frío. Hay veces, que las palmeras, por ejemplo, están en tierra, al igual que los cítricos, no en maceta, con la consiguiente dificultad para trasladarlos. Para ello, tradicionalmente se han utilizado plásticos, cuanto mas gruesos, mejor, y si son térmicos, mayor cobertura., pero hoy en día existen las mantas térmicas, que son capaces de reducir en al menos 4 grados la helada, y además, dejan pasar la luz y el agua, por lo que se podrán regar al llover si necesidad de retirar la manta.
Otra de las labores propias de éste tiempo, es retirar las hojas. Yo siempre pienso que es preferible quitarlas de una o dos veces, que estar todos los días retirándolas. Al fin y al cavo, es otoño, y el jardín se embellece con la hoya en el suelo. Las sopladoras, aunque ruidosas, dan un rendimiento 10 veces superior a la escoba, que de tener que usarse, existen unas palmeras de plástico, de 60 cm. que gracias a su reducido peso, consiguen ser muy rápidas y efectivas. Para la sostenibilidad, recordaros el so de compostadoras, donde fabricarnos nuestro propio mantillo. Hay aceleradores de la descomposición, que extendidos en tongadas, favorecen la velocidad de pudrición de la hoja.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Diseño de jardines.

Un curso de jardinería que escribí hace ya tiempo:



 DISEÑO DE JARDINES






1 ANALISIS DEL JARDIN

Un buen resultado en el diseño de un jardín pasa por un buen estudio de las condiciones físicas del medio en las que nos encontremos, ya que a pesar de la artificialidad del jardín en la implantacion de especies vegetales donde no existen, procedentes de otros lugares, y a pesar también de las modificaciones que necesariamente producimos mediante el manejo la técnica, el medio físico es el gran condicionantes a la hora de planificar el jardín, siendo así de gran importancia el conocimiento de la orientación, luminosidad, topografia, suelo, agua y clima de la zona de actuación, para mejorarla  en la medida de lo posible en función de los objetivos a cumplir en el diseño del jardín a realizar.

1.1 CLIMA
Factor decisivo en el diseño de un jardín. El componente principal del jardín va a ser la vegetación, y esta depende enormemente del clima. Este puede ser ligeramente retocado mediante la accion del hombre, pero lo mas apropiado será reconocer primeramente la zona, parques, jardines, cercanías, ríos, montañas, jardines privados,… De esta primera observación obtendremos valiosas sugerenias en cuanto a las plantas a utilizar, o sus preferencias en cuanto a exposiciones, o manteninmientos.El factor pluviometria podemos variarlo pero siempre en incremento, mientras que otros como temperaturas poco podremos variarlo.
Es muy recomendable visitar viveros o centros de jardinería próximos para obtener información de primera mano.Las características que mas importan en un vegetal son sus exigencias en cuanto a temperatura, luminosidad, agua y vientos.
Es muy típico el propietario que desea un jardín exótico en su parcela, dado a que muchas veces deseamos lo que no tenemos, pero nunca conseguiremos que el desarrollo de un jardin, fuera de su clima, se pueda comparar con el que verdaderamente deseamos. Batará con poseer algún ejemplar deseado para satisfacer esta demanda, al que podamos verter todos nuestros cuidados y atenciones.



1.2 LUMINOSIDAD
El exito en la creación de un jardín requiere de una buena elección de las plantas en función de su tolerancia o no a la luminosidad o exposición al sol.
La luminosidad es un factor en muchos casos determinante para la composición del jardín. Además, una planta cuyos requerimientos en exposición lo sean en sombra, es muy probable que también lo sea en humedad ambiental, y en exigencias de agua y drenaje, y por el contrario, muchas plantas cuyos requerimientos de exposición sean de sol y luminosidad generalmente coincidirán con resistencia a la sequedad ambiental y menor reqierimiento de humedad .Es posible también que  plantas no tolerantes al sol en sus etapas juveniles si lo sean cuando llegan a adultas, como le ocurre al roble. En todos los casos, el nº de horas que recibe un jardín será mayor en verano, que el sol estáalto, frente al invierno, con menor nº de horas de sol. Este es un primer criterio a considerar en la elección de las especies vegetales al que habrá que añadir el clima, suelo, agua, etc.
Podemos diferenciar en función de si toleran o no la exposición al Sol,  plantas de sol, plantas de umbría, y una tercera categoría de plantas indiferentes.
Tambien es de observar en muchas ocasiones como la tolerancia al sol varía en función de donde nos encontremos, ya que la dureza del sol no es la misma en un clima que en otro, en la costa o  en la montaña, y en muchas ocasiones plantas que en la costa atlántica se mantienen a pleno sol, como la hortensia, en climas con veranos secos y muy calurosos requiere de exposición sombra.
En el caso de un jardín ya existente sobre el que deseemos realizar nuestro nuevo diseño, deberemos considerar la orientacion de éste y las posibles sombras que produzca la vegetación  y construcciones ya existentes. Cuando el jardín sea de nueva creación consideraremos las sombras que producirán los árboles que se planten así como la rapidez o lentitud en su crecimiento.
Como norma general, muros con orientacion norte nos producen zonas en umbría, y orientaciones sur nos producen zonas soleadas. A éstas ultimas orientaciones tambien se denominan exposición a mediodía, y serán idóneas para colocar especies de mayor sensibilidad a los fríos, de manera que las heladas invernales al poco de amanecer rápidamente caldeenel ambiente, caso de jazmines, cítricos, u otras especies mediterraneas utilizadas en climas mas rigurosos.
Así pues, dado la declinacion o inclinación del Sol en su recorrido frente a la vertical, es preciso al iniciar el diseño del jardín, la simulación del recorrido del Sol tanto en verano como en invierno, de manera que quede claro cuales son las exposiciones de sol, sombra o sol y sombra.

  • Exposisición sol
Consideraremos exposición sol a aquella en la que aproximadamente desde mediodía y hasta la tarde, en verano, gozemos de sol.
Suelen ser orientaciones a mediodía, hacia el sur, y generalmente requeriran de mayores exigencias en cuanto a las dosis de riego. Plantas exigentes en sol son los rosales, y su déficit se traduce en falta de floración y apariciones de enfermedades causadas por hongos. La mejor situación para un rosal trepador es un muro al sur, ya que este además seguirá irradiando calor aún después de la desaparición del sol.
Otras plantas de sol son la inmensa mayoría de las plantas de temporada, como petunias, margaritas, tagetes, claveles, geranios, etc. o todas las aromáticas: romero, lavanda, santolina, tomillo, salvia, etc. Las coníferas en su mayoría también requieren de sol, y situaremos en sombra solo aquellas que debido a su procedencia de zonas mas frescas, en una ubicación mas calurosa, para su adaptación requieran de sombra, como ocurre con los tejos, chamaecyparis, criptomerias, etc.
Por último, es curioso observar como las plantas con hojas de matices blancos o amarillentos, esto es, variedades de especies como “albomarginatus”, “aurea”, “maculata”, “variegatum”, etc. requieran para una mayor acentuación de la variedad, el disponer de un buen número de horas de sol, o aquellas especies cuyo tonalidad sea roja en el follaje, como los Prunus pisardii, o los Berberis thum. atropurpurea, necesiten de sol para óbtener estas tonalidades que tanto uso les damos en el jardín para la creación de contrastes. Así pues, a la hora de definir la composición de las especies en sol, muchas veces coincidirán con la gama de los amarillos, rojos, naranjas y blancos.

  • Exposición sombra
Es aquella en la cual en verano, durante las horas de mayor insolación, de mediodía a las 19,00 hrs., la zona no recibe directamente los rayos del sol. Son áreas donde nunca prolifera el cesped, se desarrollan por el contrario helechos, musgos y algas, y coinciden con situaciones al norte,  requieren de menores dosis de agua y mejores sistemas de drenaje.
Curiosamente, quizas encontremos las mas bellas de las plantas idóneas para estas localizaciones, como son azaleas, rododendros, camelias, hortensias, aucubas, aralias, boj, hiedras, alegrías, cyclamen, etc. Las praderas de cesped se podrán sustituir por otras a base de tréboles o Dichondria, u otras tapizantes como la Verónica repens o la Sagina.
También hay que considerar el crecimiento de las plantas cercanas, pudiéndose dar el que una situación soleada tras el paso de los años se convierta en sombría.
Arboles que soporten la umbría son los arces tipo pseudoplatano, campestris, mompesulanum, o hayas, alisos, tilos, carpes, castaños de indias, etc. Insistimos en que las condiciones generales varían en función de la altitud, clima o cecanía al mar.
Especial mención a especies que soportan la mas oscura de las exposiciones, como Alpididtras, Chamaedorea, Pothos, Aucubas, Bromeláceas, etc.












1.3 TIPOS DE SUELO
En los jardines, muchas veces nos encontramos con sustratos no originales, sino acopiados durante la construcción, incluso sobre capas de escombros o tierras de no cabecera, tierras profundas procedentes de excavaciones, que dejan mucho que desear en cuanto a la riqueza mineralógica, composición química, granulometría y lo que es mas, falta de bacterias necesarias para el buen desarrollo y adaptación de nuestras plantas.

Otro de los condicionantes determinantes en la composición vegetal del jardín. Al igual que la luminosidad, el suelo puede excluir cierto número de especies a considerar en el diseño, pero presenta la posibilidad de variarse sustancialmente en cuanto a las características físicas. De cualquier forma, existen plantas para todos los suelos, excepto para los extremos.

Las características físicas aluden a la composición granulométrica de las partículas que componen el suelo, esto es, la presencia de roca, graba, arena o arcilla, y a la proporción de materia orgánica, dando lugar a una escala, en la que los suelos con alta presencia de arena y materia orgánica suelen ser los preferidos para la mayoría de las especies en la mayor parte de los jardines. Pueden darse excepciones como el  caso de las plantas acuáticas, las cuales prefieren granulometrías mas finas, arcillosas o limosas, como por ejemplo, los nenúfares.
Una tierra arcillosa mejora esponjosidad y a la vez su drenaje mediante la incorporación de arena de río lavada y estiércol o mantillo.

Una tierra arenosa es aquella con alta concentración de partículas grandes. Tendrá buen drenaje y alto grado de porosidad, aspecto importantísimo para la oxigenación de las raíces. Un exceso de arena en una tierra se corrige mediante la enmienda de estiércol o mantillo, y mejor con turba rubia.
Así pues, la incorporación al terreno de materia orgánica y arenas mejorará la textura del terreno, y por tanto sus propiedades, a la vez que añadimos bacterias necesarias para activar las cualidades potenciales del suelo.
Un análisis doméstico para la determinación del tipo de suelo en el que nos encontramos es la mezcla de agua y tierra del lugar en un frasco de cristal que, tras agitarlo vigorosamente y dejarlo reposar, se observarán distintos perfiles u horizontes que nos darán a conocer las distintas composiciones del terreno, arena, graba, materia orgánica, etc. y su proporción.

Las características químicas del terreno derivan del grado de acidez o basicidad, valores que se miden mediante la escala de pH, dando lugar a tres categorías:
-suelos ácidos: aquellos cuyo pH es menor de 7
-suelos básicos ó calizos: aquellos cuyo pH es mayor de 7
-suelos neutros: aquellos cuyo pH es igual a 7
El pH idóneo para la vida varia entre 5,5 y 6,5, pudiéndose ésta desarrollar en un umbral de entre 4,5 y 7,5.
Los suelos con alto contenido en cal, con rocas calizas, margas, yesos, etc. son básicos, y se pueden acidificar con el aporte de materia orgánica, preferentemente turbas.
Los suelos ácidos pueden ser neutralizados con incorporaciones de caliza, en casos en los que el exceso imposibilite el desarrollo del jardín, ya que la mejor elección siempre será mejorar las condiciones físicas del terreno pero adaptarse al las condiciones químicas, dada su complejidad. No quita que, en un suelo calcáreo, nos decidamos a realizar un vaciado de una zona particular para rellenarla con turba y poder colocar un conjunto de plantas acidófilas o amantes de los sustratos ácidos.



.1.4 DRENAJE
Las raíces de las plantas requieren de la absorción de oxigeno, por lo que terrenos compactados, arcillosos, o sin drenajes adecuados, no son los adecuados para los jardines. Por el contrario, cuando existen encharcamientos, los capilares del suelo, repletos de agua, no permiten la oxigenación de las raices, e impide la circulación de minerales en disolución de este agua.
Un buen suelo pues, es aquel que “respira”, permite la ascensión y descenso de fluidos mediante la porosidad, la existencia de capilares. A su vez, no se encharca aún en los días mas lluviosos.
El drenaje se realiza mediante zanjas que canalizan los excesos de agua, éstas previamente se han rellenado de grabas y conducen las aguas sobrantes a saneamiento o un desagüe natural. Estas zanja se organizan en principales y secundarias, configurando generalmente lo que llama una “espina de pez”. También en ocasiones se recubre los terrenos impermeables con una lámina de graba, sobre la que se extiende un geotextil que, permitiendo la circulación del agua, no permite el paso de tierras, para finalmente introducir tierra vegetal cribada, sobre la que se instalarán los diferentes arbustos y praderas del jardín.
Cuando la superficie es grande, las ondulaciones y vaguadas naturales son las que nos deben guiar en la base del diseño: es absurdo intentar modificar las salidas naturales del agua, y es en las vaguadas donde nos parecerá mas oportuna la existencias de charcas, lagos ó estanques.



1.5 EL AGUA. NECESIDADES
Si tanto luminosidad como suelo, nos parecen condicionantes en el diseño y elección de especies, mas aún nos debería parecer el agua, pero al ser en muchos casos un recurso de fácil obtención, al menos si lo comparamos con el suelo o el clima, nos encontramos jardines que basan su originalidad en la existencias de plantas exóticas que nos recuerdan paisajes ajenos al cercano, o la existencia de praderas no se ponen en duda por los diseñadores de jardines, y aun habiendo escasez, no se plantean otras alternativas mas de acorde con el medio que nos rodea.
La utilización de plantas autóctonas o del lugar sin duda nos evitará muchos problemas de adaptación y arraigue, y los costes en plantas y mantenimiento se verán claramente beneficiados. Cada día, el valor de el agua es mas reconocido y cada vez escasea mas, por lo que los requerimientos hídricos del jardín que se diseñe deben de considerarse  con especial atención. Pensar en el diseño es pensar en el mantenimiento. El éxito de un jardín se basa en el mantenimiento de la idea original diseñada, de manera que  las mejoras que el tiempo y trabajo inciden en la vida del jardín, lleven al proyecto originalmente pensado.
Climas con altas precipitaciones nos obligan a la realización de drenajes, mientras que en climas con escasez de precipitaciones nos obligan a la previsión de sistemas de riego.
Los sistemas de ahorro de agua, como el riego por goteo, nos permitirán a la vez, añadir abonos líquidos o solubles en la red de riego mediante pequeños dosificadores, mejorando sustancialmente el aprovechamiento de los abonos, e incluso en de otros productos fitosanitarios como los fungicidas (productos antihongos), o los correctores de carencias (quelatos de hierro, microelementos, etc). Es muy interesante resaltar aquí las posibilidades que nos proporcionas los antiguos sistemas de recuperación del agua de lluvia, como los aljibes, tan árabes, o las tinajas, tan castellanas,... Se reconducen las aguas procedentes de las cubiertas de las construcciones a depósitos generalmente enterrados, que procuran una reserva de agua limpia y fresca, para riego o incluso para consumo humano, dada la calidad aportada por su procedencia.
 Suelen ir juntos escasez de precipitaciones y falta de recursos hídricos, por lo que se debe enfocar el diseño con plantas poco exigentes en agua y sistemas de ahorro en el consumo, como el riego por goteo. Aún así, otros riegos tipo aspersión, o incluso microaspersión, exudación, o inundación y, siempre que sean programados, podrá darse en una dosis exacta a los requerimientos de nuestro jardín, evitando los derroches, e incluso el pare del programa de riego tras lluvias mediante la colocación de un sensor de pluviometría.
 El problema de la escasez de agua lleva consigo en muchos casos un incremento de la concentración de sales minerales, como carbonatos, sulfatos y sulfitos, etc. que constituyen lo que se denominan aguas salobres o aguas duras. Estas son francamente importantes de valorar en cuanto a la elección de especies, ya que muchas plantas no toleran estas altas concentraciones.
Los análisis de aguas realizados en laboratorios nos advierten de éstas altas concentraciones expresándolo en la conductividad, considerándose un problema a partir de 0,7 y hasta 3,0 Ecw, y problema grave a partir de los 3,0 Ecw.
De encontrarnos con aguas salobres, la primera recomendación será la de no mojar las hojas de las plantas, además de regar abundantemente para lavar el suelo, evitando largos períodos de sequía, que haría ascender las sales hacia la superficie. Se recomienda  realizar labores profundas de desfonde junto con la creación de drenajes, aportaciones de estiércol, mantillo o turbas,  y como no, utilizar plantas con especial tolerancia a la salitre, como el taray (Tamarix sp.), ailanto (Ailanthus altissima), grama (Cynodon dactilon), árbol del Paraiso (Eleagnus angustifolia), Evonymus sp, acacia de tres púas (Gleditchia triacanthus), enebro (Juniperus sp.), adelfa (Nerium oleander), pino carrasco (Pinus halepensis), palmera datilyfera (Phoenix datiliphera), yuca (Yuca sp.),salado (Atriplex halimus), higueras, olivos, cactus, etc.
 





.2 DISEÑO DEL JARDIN

Es difícil establecer lo que es un jardín bien diseñado, pero es seguro que el primer objetivo a de ser la funcionalidad, saber que es lo que se quiere en función de para qué se quiere. Posteriormente la continuidad y estabilidad nos impiden cansarnos rápidamente del diseño. Lo sencillo como básico, la armonía como condición.
La tierra ha sido siempre un bien deseado pero, en las ciudades suelen ser pequeñas y caras. Así, el diseño del jardín pretende aprovechar al máximo las condiciones creando un espacio funcional, proporcionado y equilibrado.
Surge la posibilidad de la habitación exterior, cuyos límites los conforman el cielo, las plantas y el césped.  
No hay dos jardines iguales. Pensar la posibilidad de que esto configure el diseño exacto de nuestro jardín, es mera ilusión. Si se consigue una metódica organización del proceso de diseño, junto con grandes ideas, conjuntos, composiciones, sugerencias,…
Surgen muchos tipos de diseño según que función desempeñen. Los hay para uso familiar,  residencias de ancianos, en fábricas, parques públicos, piscinas, calles y avenidas, etc.,. Las funciones que ha de satisfacer un familiar serán muy distintas a las que cumplan una función única de ornato: en los primeros priman los niños, con sus juegos, las pequeñas praderas, el bajo mantenimiento, lo funcional. Son jardines destinados al uso, como habitación exterior, de uso visual en invierno, con áreas de juegos para los niños, etc. Frente a ello, los jardines en fábricas, donde lo que prima es lo decorativo, lo comercial.
La ubicación nos condiciona también el diseño. El jardín rural, la integración en la naturaleza, el entorno, lo natural…. Puede contribuir a mejorar el aspecto del paisaje, del campo alrededor. Es como incluir un trozo de naturaleza en casa, con sus ríos, plantas, piedras, etc.
El estilo de jardín por el que se opte, ha de satisfacer el carácter, la forma de ver la vida.
El jardín en la ciudad responde al deseo de poseer un espacio con aire libre dentro de la vivienda. Por ello surgen manifestaciones en terrazas, balcones, áticos, guardillas o azoteas. Es curioso como cada vez los arquitectos incluyen en sus proyectos patios interiores, huecos al exterior. El jardín se disfruta sin salir a el. Sus limitaciones coinciden con la falta de luminosidad, umbrías demasiado prolongadas debido a la proximidad de edificios, la falta de aireación, los cúmulos de calor en verano…
Son diseños donde no ha de imperar imitar a la naturaleza, sino considerar las plantas como volúmenes, generando contrastes con diferentes materiales, texturas y colores. Agradecen estructuras como pérgolas, cerámicas, maderas o piedras.
El jardín en el campo, por el contrario, las dimensiones del exterior incitan a crear un lugar de recogimiento, cómodo, seguro, cercano a la casa, y diferenciado en el mantenimiento con el exterior. A veces se utilizan estos exteriores para agrandar el tamaño, otros paisajes no pueden ser eludidos dada su importancia. A veces el la vegetación, otras la oreografía, otras los cursos de agua. Aquí, cualquier exotismo aparecerá fuera de lugar.
Hoy en día, lo que mas surge, es el jardín en las afueras, en la urbanización en la periferia de los pueblos y de las ciudades. Esto corresponde a un alza del poder adquisitivo en occidente y al deseo generalizado de encontrar un lugar para divertimento de los niños, relax de los padres y huida de los pisos, bien sea como primera o como segunda vivienda. Este modelo exige tener muy en cuenta a la familia, debe facilitar el uso mas activo, incluso con juegos, invernaderos o huerto. Las plantaciones buscarán  conseguir intimidad frente a los vecinos, tanto visual, como sonora (estanques o fuentes), a la vez que se requerirá de amplia sombra en verano, y entrada de luz y sol en el invierno, características propias de los árboles de hoja caduca. Las áreas infantiles poco a poco deberán variar hasta integrarse en la idea general del jardín.
Una vez analizados los condicionantes físicos que nos exigirán realizar las modificaciones oportunas o para la elección de las especies, los pasos a seguir en el diseño de un jardín son:

-Funcionalidad: definir los requerimientos y usos que se van a dar en las zonas verde, esto es, si es un jardín de uso exclusivamente visual, si existen niños, si se requiere de comunicación entre la casa y otras zonas como piscinas, zonas comunes, cobertizos, si se usará en una estación determinada, etc.

-Estilo: determinar el estilo a utilizar en función de las exigencias de la propiedad, de la ubicación, de los estilos adyacentes, de la personalidad de quien lo vaya a usar, concretando si se realiza un jardín rústico, clásico, árabe, inglés, japonés, etc.

-Diseño: se deberá realizar unas mediciones de las superficies objeto de diseño. Estas se plasmarán en un croquis, mediante el cual se podrá realizar un plano mas o menos detallado en función de la importancia del jardín. No se debe olvidar  reflejar la orientación, la proximidad de edificios , construcciones  o vegetación que provoquen alteraciones en la luminosidad o exposición. Así mismo, se debe considerar los diferentes niveles o topografía, y en caso de existir variaciones importantes es interesante reflejar las vaguadas y los altos mediante la representación de curvas de nivel. Estas pueden fácilmente obtenerse de manera aproximada mediante un tablón y un  listón de un metro de longitud, de manera que con un nivel colocaremos el tablón horizontal, marcando con el listón puesto perpendicular donde existe un metro de desnivel. De esta manera se podrá representar una idea aproximada de la pendiente, y definir en los casos que sea necesaria su corrección. Es un caso típico en jardinería el comienzo de desnivel bruscos en praderas que a la hora de segar provocan “rapados” excesivos o incluso daños en la cuchilla de la segadora.
La escala a representar en el plano debe ser lo suficientemente amplia como para poder reflejar todos los detalles, a ser posible 1/50, que representa cada 50 centímetros de la realidad en un centímetro del papel, o 1/100, que representa 100 cm de la realidad en un centímetro de papel. La obtención de medidas en superficies irregulares cuyos ángulos no sea rectos (90º), podrán resolverse mediante la triangulación, esto es, la obtención de un punto en base a otras dos mediciones. Posteriormente, en el plano se trazarán mediante compás, quedando definido el punto donde se crucen estos dos arco. También se deberá ir tomando anotaciones de todo aquello que nos llame la atención, las sugerencias que a primera vista  sugiera la parcela, o las colindantes, el trazado de caminos, escaleras, la situación de los elementos que mas destaquen, los puntos focales, las vistas …
Una vez tengamos los datos obtenidos en un croquis se pasará al dibujo del plano. Mediante un escalímetro podremos trasladar las medidas realizadas al papel, pero en caso de elegir la escala 1/100 bastará con una regla. Lo primero será comprobar que las dimensiones mas largas nos caben en el papel elegido, folio cuartilla, doble folio, etc.
De no entrar, deberemos elegir una escala mas pequeña, 1/200, 1/300, etc.
Un buen dibujo  permite pensar con mayor seguridad en la distribución de los espacios.

-Distribución de espacios
Aquí es cuando se deberá contestar el siguiente cuestionario:
¿Dónde irá la piscina?
¿Dónde la zona estancial?
¿Dónde se ubicará el huerto?
¿Se requiere de tendedero?
¿Hay niños? ¿Se debe incluir una zona de juegos?
¿Es imprescindible una barbacoa?
¿Hay que considerar garaje o zona de estacionamiento de vehículos?
Las correspondientes contestaciones  obligan a encajar en nuestro plano los diferentes elementos que funcionalmente  exige el jardín. Se podrán barajar diferentes opciones y valorar cual tiene mas ventajas y menos inconvenientes, pero una vez encajadas se deberán crear zonas de transición  o de armonía entre los distintos elementos, bien sea con plantas o con los diferentes materiales que siempre tendremos posibilidad de encajar en nuestro diseño.

3 ELEMENTOS DEL JARDÍN

Todo jardín, tras analizar  la función que va a realizar, requiere de una concreción realizada en el espacio, con especial consideración de la escala. No dimensionar elementos que produzcan sensación de desproporción, como especies vegetales de rápido crecimiento en pequeños jardines, a la larga definen un jardín bien o mal diseñado. Pero es una vez realizada la distribución de espacios, cuando se recurrirá a los elementos del jardín como medio de obtener primero los requisitos funcionales que se decidieron, y además el resultado artístico que siempre deberá prevalecer.


3.1 Estructuras


Los bordillos y borduras, delimitan y realzan o destacan las zonas terrizas de las de césped, los caminos de los macizos, ... Además, se conseguirá que la tierra no se salga de los macizos, o que al segar el césped no queden flecos al estar claramente delimitado el contorno de la pradera. Pueden realizarse con materiales naturales, como los bordos de madera, troncos, traviesas de ferrocarril, etc. o artificiales, como el hormigón, ladrillos, lajas de piedra colocadas verticalmente, piedras, arcos de hierro, incluso tejas antiguas. También se incluyen aquí los setos naturales, realizados con especies de crecimiento lento, como el boj (Buxus sufruticosa), el mirto (Mirtus comunis o Mirtus tarantina), o los evonimos enanos (Euvonymus puchellus).

Las escaleras son meros tránsitos en altura dentro del jardín, pero a veces consiguen el mayor protagonismo en el diseño, convirtiéndose el  principal foco de un pequeño jardín. La elección de la forma y material con que se realicen repercutirá en gran medida en el resultado final. La proporción con el jardín será vital, no debiéndose nunca exceder en tamaño a la escala en la que se desarrolle el jardín. Al igual que en paseos, se distingue entre escaleras para paso de una sola persona (80-100 cm.), para el paso de dos personas a la vez (150-200 cm.) o mayores. Las escaleras constan de pisa y tabica. La tabica realiza la diferenciación de alturas, mientras que la pisa es el espacio entre tabicas. La altura entre escalones suele ser de 22 cm., lo que deberá tenerse en cuenta, ya que en jardinería todo es posible, pero unas cosas son mas cómodas que otras, y tabicas demasiado altas suelen ser muy incómodas, al igual que las pisas deberán recorrerse de una, dos, o tres zancadas, nunca de zancada y media, por ejemplo. Debe pensarse en la seguridad: peldaños escurridizos, laterales desprotegidos, etc. Los materiales que aceptan son todos: hierro, hormigón, ladrillo, piedras y lajas, traviesas, troncos, ... Permiten hacer giros, rectas, transiciones, realzar terrazas, ...

Los senderos y pavimentos, comunican dos espacios distantes uno del otro. Esto pude realizarse de manera que comunique rapidez, o por el contrario que incite al paseo relajado, a la curiosidad del dónde conduce o lo que se esconde un sendero. De igual forma que los bordillos y escaleras, la elección de material permitirá dotar al jardín de coherencia o por el contrario de desorden. El cambio de material cambia el carácter del lugar. Las zonas de juegos requieren de tratamientos blandos, con zahorras compactadas, arenas o terrizas, siendo muy recomendable el jabre, resultado de triturar el granito. No se pega a los pies, compacta estupendamente y absorbe rápidamente el agua. Otro material muy extendido es la arena de albero, cuyo color anaranjado contrasta agradablemente con el verde de las plantas, o las arenas volcánicas, como el picón canario. Calizas, guijarros y hasta ladrillo triturado se pueden utilizar. Cuanto menos compacte, mas dificultoso será el andar. Se podrá evitar el crecimiento de mala hierba mediante la colocación de un geotextil bajo la superficie, que permitirá el paso de agua pero no el de la luz ni de las plantas, o bien controlar el crecimiento de éstas mediante la utilización de herbicidas.
Respecto a los pavimentos, su elección supondrá una influencia decisiva. Adoquines, pizarras, grabillas, terrazos, ladrillos, etc. Se podrán recibir con mortero de cemento, o bien, sujetarse mediante arenas, cuyas llagas se podrán poblar con pequeñas tapizantes como Dichondria sp., trébol, Verónica repens, Gypsophilla sp., Sagina sp., Erigeron sp.,etc. O sencillamente césped.

Las pérgolas, tan importante a veces para conseguir sombras o evitar sentirse observado, pueden convertirse en un gran objeto de diseño en el jardín, siempre y cuando estas estructuras se diseñen de manera proporcionada y con los materiales acertados en cada caso. Un camino nunca será el mismo cuando quede enmarcado por una pérgola. Las percepciones sensoriales al atravesar un túnel de vegetación como temperatura, humedad, olor, sonidos, ... mucho se diferenciarán de las sensaciones provocadas por el mismo recorrido pero sin pérgola. La idea mediterránea del emparrado, inicialmente con la parra, cuyo premio era la uva, hoy en día es complementada con las variedades  que proceden de tierras lejanas, tan importantes como las glicineas (Wisteria sinensis), parras vírgenes (Partenocyssus sp.), o europeas como madreselvas (Lonicera sp.),  jazmín (Jasminum sp.) , etc.
En este capítulo, cabe hacer mención a los túneles y arcos conformados por vegetación. La transición que provoca el atravesar un arco de rosas, o glicineas en flor, o jazmín real, debe utilizarse, considerándose la caducidad o no de vegetación, el crecimiento , colorido, olor y textura. Pueden ser realizados con madera tratada en autoclave, que consigue mayor longevidad, hierros e incluso hormigones en forma de viguetas y columnas. Recuérdese que las especies caducas en invierno mostrarán la estructura de manera nítida. Y no se debe menospreciar el peso del conjunto, añadido el efecto del aire, en el cálculo de la estructura. En arcos, pérgolas y túneles, el efecto de unas buenas podas, su mantenimiento, será fundamental en el aspecto final de la composición. Un buen diseño, sin un adecuado mantenimiento, vemos como aquí, al igual que en numerosas ocasiones, como supondrá el fracaso del objetivo del jardín.

Las vallas y cercados, necesarios en fincas y parcelas grandes, son inevitables en pequeñas superficies colindantes, como chalets, y generalmente obligan resolver los problemas de intimidad y resguardo.
Son límites de la propiedad, y deben garantizar la dificultar en el acceso de intrusos. Así pues, se requerirá ocultar vistas con el vecino, a la vez que en muchas ocasiones se procurará no ocultar bellas vistas. También será importante contrastar el uso dado a un espacio, con los requerimientos de intimidad. Esto es, el huerto debe recibir el mayor número de horas de sol, y poco importa si es visto por los vecinos colindantes, a diferencia de la zona de estar, cuyos requerimientos se basarán en sombra estival y poca visibilidad con los vecinos colindantes. Sin embargo, en casas de campo, un auténtico cercado de piedra natural puede hacer recaer todo el peso del diseño. Una valla además de desempeñar un papel funcional determinado, puede adquirir un importante peso en el conjunto. Las texturas, colores, formas o materiales que configuren una valla darán identidad y personalidad al jardín tanto como su vegetación u otro elemento del jardín. Deberá darse importancia a  valorar  la valla o cercado del recinto a ajardinar, de manera que quede claro si debe resaltarse, ocultarse, mejorarse, etc.
De igual forma, los muros, dada su composición, resultan mas contundentes y sólidos en la división de espacios, pudiendo variar esta apreciación en función de la altura, rugosidad, existencia de zócalos, albardillas o contrafuertes. El color puede apoyar al disimulo de un muro o bien su realce, utilizando colores como el granate, añil o verde.
Una práctica en paisajismo inglés, para la separación de espacios es el ha-ha, que consiste en la creación de un foso con un lateral en ligera pendiente y otro realizado con un muro de contención, de manera que para los animales suponga una barrera pero visualmente no se aprecie esta barrera.

Los enrejados y celosías, esas pequeñas estructuras soporte de crecimiento de plantas trepadoras, cuyo carácter queda definido el día de su colocación, en contra de los de la planta, que deberá arraigar, crecer y desarrollarse en el volumen inicialmente diseñado,, pudiendo vestir o crear intimidad inmediata, a pesar de su trasparencia. Se realizan en madera tratada, plástico o hierro, y además de soporte de trepadoras pueden provocar una sensación de aumento del espacio, especialmente mediante en uso del trampantojo, que crea la ilusión de un falso fondo en una pared ó enrejado.

Las barandillas y balaustradas se utilizan como delimitadoras del espacio, advirtiendo un desnivel. A diferencia del muro, la balaustrada trasmite cierta claridad, ligereza, y en el caso de la  barandilla, mayor visibilidad y menor peso en la composición. Pueden crear unidad en cuanto a los balcones, terrazas, porches u otros espacios junto al jardín.

Así mismo, la puertas significan entradas o salidas, pudiendo animar a la aproximación o a la disuasión, en función de la contundencia del diseño. Por ello, debe considerarse el espacio al que se accede.


3.2 Edificaciones

Pueden constituir el elemento principal de un jardín, por lo que la elección del diseño, los materiales, ubicación, color, etc. puede resultar decisivo. Constituirá, siempre que no se oculte,  un foco de atención permanente, debiéndose cuidar la escala y la calidad.

Los invernaderos, tan útiles en la producción y conservación de especies vegetales, en el jardín doméstico, adquieren un servicio mas decorativo que funcional. La mayoría de las veces no presentan sistemas de calentamiento artificiales, por lo que no podrán soportar en la mayoría de los casos , especies exóticas cuyos requerimientos en temperatura no podrán obtenerse, y por el contrario, se utilizan para resguardar individuos sensibles al frío. El invernadero proporciona aumento en la humedad a la vez que un rápido calentamiento en cuanto recibe los primeros rayos del sol, haciendo de las heladas invernales unas reducción del número de horas con bajas temperaturas, a la vez que protege del aire, amortigua en algún grado las temperaturas mínimas de la noche. Sin duda, lo difícil es enfriar los invernaderos. Calentarlos en cuestión de calefacción, pero enfriarlos es muy costoso hacerlo mediante sistemas de aire acondicionado. Generalmente, el invernadero en verano se vacía, pero en casos en los que esto no se pueda o desee hacer, un método bastante efectivo a la vez que rápido y barato, es el encalado o blanqueo mediante impregnación de pintura blanca mezclada con algún adherente y algo de añil. Este blanqueo consigue bajar la temperatura, proporcionar sombra, refleja el sol y con las primeras lluvias otoñales desaparece, volviendo a  su condición de resguardo y cobijo.
Los materiales utilizados son los metales para la estructura, generalmente galvanizados o lacados, para evitar oxidaciones, o bien aluminios, mas ligeros, pero solo válidos para pequeños diseños. En cubiertas, los plásticos, ya que el cristal ha quedado reducido su uso a  ocasiones muy especiales dado su precio.
Su adquisición merece la pena ser estudiada, ya que el solicitar  dimensiones o diseños especiales, encarecerá de manera importante, resultando con mejor relación calidad-precio aquellos estándar, que las casa comerciales ponen a disposición del mercado.

En estructuras, se encuentran los cenadores o pabellones, recuerdos de los jardines románticos como el de el famoso pintor Rusiñol, a veces constituidos exclusivamente por coníferas, otras con una gran complejidad de estilos y materiales: hierro, madera, ladrillo, teja, brezo, paja, cañizo, etc.
Constituyen refugio del sol, agua y aire, y son utilizados como  zonas donde comer, o sencillamente relajarse, muy utilizados en el jardín japonés como templetes donde tomar te y meditar.

Por último, otras estructuras que cada vez tienen mayor aceptación en los jardines familiares, son las pajareras. Estructuras sobrealzadas para la ocupación por pájaros del lugar, haciendo de la contemplación de éstos una afición mas para el relajo y disfrute de toda la familia. También se pueden utilizar bebederos que acabarán siendo usados para el aseo de los pájaros.


3.3 Agua

Si existe un elemento mas agradecido en un jardín, este es el agua. Su sonido refresca los días calurosos del verano. Solamente su contemplación relaja todos los sentidos, y la creación de un ecosistema puede convertirse en uno de los mejores entretenimientos en el jardín. Los árabes, excelentes manipuladores del agua, ya incluían este preciado bien en sus jardines, realizando juegos de agua, fuentes, surtidores, y un sinfín de composiciones a base de agua. La cultura oriental no entiende  un jardín sin agua, símbolo de la pureza, del equilibrio, del bienestar. El jardín renacentista utilizaba los grandes estanques, aptos para la navegación, o el jardín romántico, con sus chinescos, obeliscos, islas, etc.
Hoy en día existen multitud de casas comerciales que suministran distintos modelos en fuentes, realizadas en piedra artificial o hierro, cuyo funcionamiento se reduce a la instalación de una bombita sumergida que, accionada eléctricamente, conduce el agua en un circuito cerrado, donde no se consume mas agua que la evaporada. También son factibles de ser construidas mediante obra de fábrica, que posteriormente se habrá que impermeabilizar, bien mediante telas asfálticas que deberán  ser disimuladas o bien mediante gresites o pinturas de clorocaucho impermeabilizantes, como son las de piscinas. Las posibilidades de éstas son muchas, ya que el vaso o también llamado cera, puede albergar bien una estatua o bien unas vasos que conformen unos rebosaderos por donde cae el agua formando bonitas cortinas, aunque lo mas llamativo suelen ser las fuentes configuradas a partir de boquillas en las que el agua a presión conforma chorros de muy diversas formas, como el de agua nieve, de lanza, de abanico, etc. O incluso la combinación entre ellos. Suelen suministrarlos las casas comerciales indicando consumos y presiones necesarias, o requerir de un estudio cuando sen complicadas para el cálculo de la bomba idónea. El mantenimiento puede reducirse utilizando productos químicos de tratamiento de aguas.
Los estanques, canales y lagos, encajan en todo tipo de jardines, y si cabe, permiten recrear rincones de la naturaleza, dando alas a la imaginación con sus grandes posibilidades. Tamaños, formas, materiales, composiciones,... pueden combinarse entre ellos hasta obtener el diseño mas apropiado. Pueden realizarse en forma rectangular, cuadrada, ovoide,  de riñón o irregular. Es posible la creación de ríos, cascadas, grutas de donde mana el agua, lagos, etc. Siempre interesa la creación de distintos niveles, donde dispondremos de las diferentes tipos de plantas acuáticas, y sobre todo, una playita a base de arenas y guijarros, donde se criarán los alevines, tendrán facilidad de entrada y salida las tortugas, tritones, etc. Puentes, islas, cenadores, etc. se reservan para dimensiones importantes.
El estanque naturalizado siempre se realizará hundido en el terreno. Después del vaciado de tierras en la forma deseada, el extendido de una cama de arena de río, se dispone de un geotextil que evite el crecimiento de mala hierba, se recubre con un plástico de polietileno para estanques, que tras el llenado de agua para adquirir la forma deseada, se recortan los bordes, cuidando de que quede suficiente solapa para posteriormente cubrirla bien con piedras, maderas, ladrillos o simplemente tierra. En el caso de las cascadas es muy interesante el prolongar tras los muros la lámina de plástico de estanques, ya que las fugas de agua suelen aparecer en este punto. Es importante que la lámina de agua quede al nivel de la superficie, ya que así el resultado quedará mas natural. Agradecen su uso las piedras de musgo, rodeno, filita, etc., en tacos o lajas, recibidas con cemento hidrófugo ó sin él. Cascadas realizadas con mampostería de pizarra, o roca caliza de coquera, en desniveles del terreno, con tinajas, manantiales, fuentes, etc.
Para el desarrollo de la vida animal y vegetal, se requiere de distintas condiciones:
-Oxigenación. Se consigue mediante la incorporación de una cascada, o surtidor, cuyo uso al menos durante doce horas diarias deberá ser suficiente. Como sustituto existen sistemas de oxigenación a base de pequeñas bombas.
-Calidad de agua. Se refiere a la proporción entre sulfatos, sulfitos, y distintas sales. Estos componentes se consiguen equilibrar mediante el uso de depuradoras biológicas, compuestas de un filtro físico a base de esponjas y el desarrollo de bacterias en estructuras que incluyen estas depuradores. Suelen consistir en un bidón, donde el agua trascurre lentamente durante las veinticuatro horas, accionada por una bomba de bajo consumo.
-Trasparencia del agua. Realmente no es necesaria para el desarrollo de la vida, pero nos resulta mas agradable a la vista un agua transparente, que un agua verdosa, resultado de la proliferación de microalgas. Estas son evidentes al soportar un vaso de cristal lleno de agua del estanque. Proliferan al llegar los primeros días calurosos, y son mas evidentes en estanques soleados que en los umbríos. La manera mas sencilla de erradicar éstas, es mediante el uso de lámparas de ultravioletas, que insertadas antes del filtro biológico, el agua atraviesa un haz de luz UVA, que quema estas microalgas en suspensión. Las algas macroscópicas y ovas pueden ser retiradas a mano, con un palo o red, aunque existen en el mercado productos químicos que las disgregan.
Para evitar los constantes llenados que implica la evaporación, se instalan boyas que accionan una válvula, de igual manera que las cisternas de los baños, a las que se sustituyen las boyas por otro tipo de elementos, como patos o adornos flotantes.
Las plantas deben conducir, a un equilibrio entre deshechos y reciclaje, y habrán de irse seleccionando y controlado, de manera por ejemplo de  que unos juncos no se apoderen de la totalidad de la superficie. El agua no debe ser sustituida, y de hacerse se necesita hacer de manera gradual. Lavar un estanque es volver a empezar.
Los animales complementan el equilibrio o biotopo. Especies como los peces, las tortugas, ranas, libélulas,  etc. son habituales en los estanques y en muchos casos de manera espontánea. Para su adquisición, lo mas aconsejable es dejarse asesorar por especialistas del lugar.
No debemos olvidar el agua como sistema de riego, del cual posteriormente nos referiremos, pero si resaltar que mientras antiguamente el manejo del agua era fundamentalmente enfocado al riego, hoy en día, los modernos sistemas de riego automatizados, no nos obligan a dotar los jardines de acequias, estanques, etc., pero lo que si resulta de gran efecto son los modernos nebulizadores, que delante de haces de luces, produce unos efectos visuales y moderantes térmicos de muy interesante consideración, además de su importancia en cuanto al aumento de la humedad en climas calurosos.






Saludo

Hola a todos:
Este va a ser mi blog. No se si os entusiasmará, pero mi objetivo es compartir con quien quiera mi saber sobre la jardinería, fruto de treinta años dedicado a esto, y aún con ganas de aprender cosas nuevas. Porque mi objetivo también es compartir inquietudes y resoluciones, espacios donde aprender mas sobre lo que hasta ahora ha sido mi profesión y a la vez mi pasatiempo.



Mi primera recomendación es un apps para diseño de jardines con una resolución bien bonita:
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